La noche es dada a la reflexión. Pienso, sueño, me expreso. Protesto también. Siento.
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sábado, 25 de agosto de 2012
Qué fue de los cantautores
Qué fue de los cantautores, pregunta Luis Pastor en una de sus canciones. Quedaron acaso en la Transición o siguen vigentes. Los tiempos que corren, por supuesto, les permiten su sitio en la música española, en la sociedad de las primas de riesgos, de los impuestos, del desempleo y de la mentira.
La palabra despierta la conciencia de las personas, responde con descaro a la sumisión fomentada por la clase política. Inquieta a los gobernantes, a los empresarios rapaces, a las religiones, a los encantadores de serpientes. Es necesaria, imprescindible, esa palabra como arma contra este sistema que parece no funcionar y que intenta enmudecer las mentes, que elude responsabilidades y que culpa a los inocenes. La palabra es lo único que nos queda.
Silvio, Paco, Ismael, Victor, Luis Eduardo, Patxi, Pablo... desempolvad el verbo si os dejan y cambiad este miserable mundo.
miércoles, 28 de septiembre de 2011
Somewhere over the rainbow
Inquietudes en la boca. Alguno miedos. Dos oídos y miles de hilos que seguir por los laberintos de la noche. Hago ovillos con ellos, es mi sino. Fui incapaz de matar a un confundido y raquítico Minotauro.
A veces, no queremos que llegue la despedida. Estoy yo triste y tu estás triste, escribe don Antonio. Tanto que decir todavía. Y es que miles de ideas, de pensamientos hasta ahora ocultos y necesarios, necesitan brotar de los labios hacia un inesperado y, al mismo tiempo, esperado interlocutor. Conversaciones finitas por un amenazante reloj que permanece quieto ahí, impasible, inquietante.
Las palabras fluyen y siempre queda algo por decir, una historia hermosa, una anécdota, un sueño. Y de pronto las manecillas dan las doce y te tienes que despedir de tu voz y oído amigo, quedando tus palabras en un sostenido soliloquio carente ya de sentido. Sólo queda recoger los hilos dejados en la soledad de la noche.
Somewhere over the rainbow me vino por casualidad de una sonrisa. Sólo por casualidad encontré esta versión que, sin ser Judith Garland ni Sinatra, por qué no, me gusta...
A veces, no queremos que llegue la despedida. Estoy yo triste y tu estás triste, escribe don Antonio. Tanto que decir todavía. Y es que miles de ideas, de pensamientos hasta ahora ocultos y necesarios, necesitan brotar de los labios hacia un inesperado y, al mismo tiempo, esperado interlocutor. Conversaciones finitas por un amenazante reloj que permanece quieto ahí, impasible, inquietante.
Las palabras fluyen y siempre queda algo por decir, una historia hermosa, una anécdota, un sueño. Y de pronto las manecillas dan las doce y te tienes que despedir de tu voz y oído amigo, quedando tus palabras en un sostenido soliloquio carente ya de sentido. Sólo queda recoger los hilos dejados en la soledad de la noche.
Somewhere over the rainbow me vino por casualidad de una sonrisa. Sólo por casualidad encontré esta versión que, sin ser Judith Garland ni Sinatra, por qué no, me gusta...
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